Primavera y verano en blanco y azul
Ante la inminencia de las temporadas más cálidas, se impone el uso de colores que nos ayuden a refrescar los ambientes y disfrutar de la luz natural. Una aparente contradicción que encuentra su camino con el juego de dos colores casi antagónicos: el azul y el blanco.
El blanco es el mejor aliado de la luz natural: la refleja, la multiplica y no almacena el calor. Da una imagen de pulcritud y limpieza que combate el bochorno veraniego.
El azul, en cambio, es un color que absorbe y tamiza la luz y provoca una sensación de frescura. «Enfría» los ambientes que domina, y crea una sintonía de placidez y relajamiento.
Luz y frescura, blanco y azul. ¿Cómo se combinan? Como en todo ambiente en que se oponen colores antagónicos se deben respetar tres reglas:
1. Equilibrio
El mismo porcentaje de ambos colores
2. Variedad
Usar tonos y texturas (como las telas) que amplifiquen el diálogo de los colores
3, Usar nexos
Colores intermedios o derivados de la mezcla de los protagonistas para crear un puente que unifique y redondee el ambiente. En el caso del ambiente que te mostramos en la foto, el elegido es el gris.
El efecto que se logra es un ambiente a la vez refrescante y luminoso, lleno de vitalidad y equilibrio, ideal para las largas tardes de estos días de sol.
Foto | GlamNest
el 29-05-2008

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