Ideas con frascos rellenos
Existe otro destino para los frascos vacíos además de los contenedores del reciclaje. Limpios, sin etiquetas, con tapas de madera o sin ellas, los frascos de cristal tienen una segunda vida como elementos decorativos, en especial de la cocina o el baño. La clave está en convertirles en pequeñas vitrinas donde la luz, las texturas, los colores se concentran y adornan.
Un frasco lleno de sales naturales, con sus colores y sus brillos minerales, o de conchitas de mar puede ser un encantador complemento decorativo para el baño. O con una colección de jabones ornamentales, pequeños trozos de cerámica de suaves tonos, o un pequeño terrario. La frescura y los colores lavados dentro de un frasco dotan de vida al baño.
Para la cocina, en cambio, las materias primas: grandes frascos llenos con pastas, hierbas secas, granos... O aceite en largos frascos alargados. De esa manera combinas lo funcional con lo decorativo.
Los cristales, como en el caso del frasco que te mostramos en la foto, son el relleno más versátil. Su juego luminoso de colores se presta para el baño o la cocina. Resultante, a la vez, juguetón y relajante. El límite es, como siempre, tu imaginación.
Foto | Blog Glam
el 12-05-2008
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